25 años

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En los últimos 14 años me he dedicado en cuerpo, alma y mente a mi trabajo, como fotógrafo pero también como diseñador gráfico. De hecho 6 de esos años han sido exclusividad de Enunespai, proyecto que creé en 2008 con la intención de aglutinar todas mis facetas creativas y profesionales, y sobretodo con el objetivo de poder vivir de ello sin “morir” en el intento. Son muchos los palos que he tocado durante este tiempo (foto, diseño gráfico, diseño web, vídeo…) y muchas veces he sufrido mis dudas sobre qué o quién era yo en medio de toda esta conjunción de disciplinas. Me sentía, como dice el dicho, «aprendiz de todo y maestro de nada». Al final las respuestas a esas dudas se resuelven de una manera más simple de lo que al principio podía pensar: Soy todo lo que hago, pero la Fotografía es lo que me transporta al otro lado del espejo, y allí me siento bien…

Mi historia con la Fotografía empieza justo hace 25 años, y como tantas cosas en la vida, de manera totalmente accidental, aunque en este caso el término sea muy real, ya que todo empieza con un accidente de moto.

Fue a finales del verano de 1989 cuando mis padres consintieron que mis amigos y yo pasáramos una semana en un pequeño chalet que mi familia tenía en la montaña. Por aquel entonces la Fotografía me interesaba como le podía interesar a un joven de 15 años tener fotos de sus vivencias con sus amigos (en realidad yo iba para músico). De hecho, hacía ya un tiempo que me había convertido en el documentalista oficial del grupo gracias a una cámara Werlisa que mi padre me había regalado. Pues bien, el primer día de aquella estancia, mi padre me dio instrucciones precisas sobre el respeto a la propiedad ajena y las consecuencias que podía sufrir en mis carnes si se pasaban por alto sus condiciones para que pudiéramos quedarnos en su chalet. Una de ellas fue clara y concisa y consistía en la prohibición de tocar una pieza de mármol circular de gran valor que mis padres utilizaban a modo de mesa auxiliar sobre un soporte de tres patas.

Yo nunca he sido muy bueno conduciendo sobre dos ruedas, pero aun así, supongo que llevado por la euforia, un día de aquella semana me decidí a montar una moto (sin ser mía) y llevar conmigo a mi amigo Joanra de paquete. Creo que no llegamos a recorrer ni cinco metros antes de estrellarnos contra el suelo y dejarnos la piel de piernas y brazos en una pendiente de gravilla y cemento. Cuando llegamos maltrechos al chalet, una amiga se dispuso a hacernos unas primeras curas mientras que el resto del grupo empezaba a preparar las mesas para comernos una paella y, justo en ese momento, recuerdo que alguien cogió mi Werlisa y nos hizo una foto allí mismo.

Los momentos siguientes transcurrieron entre bromas sobre mi pericia conduciendo motos, hasta que, finalmente, cuando ya estábamos todos sentados en las mesas para comer, me percaté que justo debajo de la paella caliente estaba la pieza de mármol “prohibida” con su correspondiente soporte con patas. Alguien se había pasado por el forro las instrucciones de mi padre y ahí estaba la pieza con una paella para unas 20 personas encima. De nada sirvió que protestara, porque entre risas, cachondeo y bromas al respecto fue imposible esclarecer quién o quiénes habían sido los responsables de usar aquella pieza como mesa.

La semana pasó y tras volver a casa me decidí a llevar a revelar el carrete y cuál fue mi sorpresa cuando vi la foto que alguien disparó mientras nos daban las curas y, tras de mi en la imagen, aparecían "con las manos en la masa", los dos responsables de montar la pieza de mármol como mesa para la paella.

25 años

Lo que pudo ser simplemente una divertida anécdota fruto de la casualidad se convirtió para mi en el punto iniciático de todo lo que vino después. Lo ocurrido tuvo una trascendencia muy superior al simple hecho de una acción en una fotografía. Me sorprendí con el poder real de aquel artefacto que mi padre me había regalado por mi cumpleaños. Aquel ojo mecánico había traspasado las fronteras de lo que yo había vivido en aquel preciso momento en el que disparaban la foto, y me había descubierto todo aquello que había ocurrido a mi alrededor sin que yo hubiera sido consciente de ello. Aquella foto era otra "realidad", más completa, otro momento diferente vivido tiempo después del momento real que yo creí vivir.

Un par de meses más tarde ya tenía la oportunidad de experimentar con una cámara reflex Olympus OM-1 que me prestó mi tía Carmen y fue en ese mismo instante cuando crucé al otro lado del espejo.

25 años

Han pasado 25 años desde entonces y un montón de cosas que es imposible contar con palabras en una web, aunque si, quizás, con fotos. No hay cuenta posible que pueda dar una cifra exacta de la cantidad de imágenes fotográficas que he creado a lo largo de todo este tiempo. Y digo "creado" porque nunca he tenido una concepción de la Fotografía como un acto reflejo de la realidad. Para nada. La Fotografía es un acto totalmente subjetivo desde el momento en que uno pone el ojo en el visor de la cámara y dispara. En mis fotografías no hay realidad, solo hay "mi realidad", la que yo he vivido, la que yo he imaginado, y la que yo he fotografiado momentos después de haberla vivido si es verdad que la he vivido. Me da igual el proceso, si fue revelando en blanco y negro en un laboratorio con luz de puticlub o ahora a través de una post-producción digital. El resultado final es el mismo: Fabricar tantas “realidades” como tantas pueda imaginar en mi cabeza…

Llegados ahora a este 2014 y llegadas estas mis primeras bodas de plata como fotógrafo, tengo la necesidad de escabullirme un poco del proyecto Enunespai y reencontrarme conmigo mismo, y eso solo puedo hacerlo a través de mis imágenes más personales. Porque ¿para qué sirve ser fotógrafo si no puedo mostrar lo que hago?. Necesito sacarlo todo para que todo pueda empezar de nuevo. Eso si, que nadie pretenda encontrarse con un artista en esta web porque no va a ser así. No hago arte porque no sé muy bien qué es eso ni como se le atribuye a uno el término de “artista”. Para mi, los únicos que puedo considerar “artistas” son aquellos que me fascinaron con sus creaciones: Duane Michals, Jan Saudek, Helmut Newton, Robert Mapplethorpe, Sandy Skoglund, Erwin Olaf, Chema Madoz, etcétera… Yo me conformo con ser simplemente autor de unas imágenes que van directamente ligadas a mi forma de ser, o a mis formas de ser en cada período concreto de mi vida. O como dice un buen amigo «ya voy bien con ser artesano de lo mío». No he pretendido nunca hacer "obra", tan solo he fotografiado lo que me ha salido de las narices o de las entrañas en el momento concreto y de la manera que he querido, sentido y podido, durante muchos años en blanco y negro y de manera tradicional, y durante otros tantos a través de la tecnología y el retoque digital… Pero el resultado final, para mi, era, es y será el mismo: expresarme a través de mis fotografías.

Esta web nace con la intención de recopilar un buen puñado de imágenes, tras un proceso de selección y recuperación de mi archivo fotográfico personal, escaneado de negativos y diapositivas y mejora de las imágenes finales que ha durado más de 2 años. Pero, sobre todo, nace con el deseo de que celebrar estos primeros 25 años de fotógrafo, en modo reflexivo, a través de este espacio en Internet sea el revulsivo que necesito para volver a crear nuevas imágenes, nuevas historias y recuperar de algún modo lo esencial, lo que en verdad me hace sentir bien que es la Fotografía.

Bienvenidos pues a este mi lado del espejo…

Una música:  

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